domingo, 6 de marzo de 2022

Presentación cartel Romería 2022


 

¡¡Buenos días!! 

 

-   Sr. Párroco Consiliario D. Manuel Muñoz. 

-   Sra. Hermana Mayor Dña. María Rodríguez y Junta de Directiva de la HERMANDAD

DE NUESTRA SEÑORA DE GRACIA DE ALCANTARILLA  - Representaciones de otras Hermandades y Cofradías. 

-   Autoridades. 

-   Hermanos/as, romeros/as, vecinos/as ….

Lo primero que queremos hacer, de parte de nuestra familia, es agradecerles este momento. Hoy, domingo 6 de marzo, venimos a presentar el cartel en Honor a la romería de Ntra. Sra. De Gracia de Alcantarilla del próximo mes de abril y nos mostramos ante ustedes llenos de emoción y alegría por habernos dado la oportunidad de poder realizar esta presentación, y que al mismo tiempo sirva de reconocimiento a nuestro padre, por sus 25 años de dedicación a Nuestra Señora de Gracia. Estamos seguros de que a él le hubiera hecho muy feliz presentar un cartel de la Romería de la Virgen, su dedicación a la Hermandad y a María fue fruto del gran amor que profesaba por Ella. Nadie mejor que él para que nos hubiera narrado los motivos de permanecer tantos años al frente de la Hermandad.

Las vivencias que tenemos nosotros ahora, al lado de nuestra Madre, María, son por la trasmisión y adquisición de unos valores que, como padre, cristiano y fiel a Jesucristo, nos ha inculcado durante toda su vida.

Antes de introducir el cartel queremos hablaros un poco sobre nuestro padre, y, quién mejor que unos hijos para hacerlo, ¿no les parece?

Si, de manera personal, me preguntaran qué es lo que recuerdo de antes de iniciar su andadura como Hermano Mayor, les respondería rápidamente que, cuando tenía apenas 6 años, en una romería, le dí mala noche a mi madre: era aún muy niña e imagino que incómoda por no pasarla en mi cama, poder ir baño, no hacía más que llorar. Mi madre dijo muy enfadada, que ése sería el último año que iríamos a la Virgen hasta que no fuéramos mayores…... Eran otros tiempos, no teníamos tantas comodidades como ahora (caravanas, coches……) ni tantos aseos, recuerdo dormir en el camión de reparto de las bebidas de mi Tío Joaquín.

Al año siguiente, no sé muy bien cómo, nuestro padre asumió ser el Hermano Mayor de la Hermandad, con todo el esfuerzo, dedicación y adversidades que esto le conllevaría. Su trayectoria como Hermano Mayor ha quedado reflejada en 25 años de intenso trabajo, a cambio de renunciar a su tiempo de ocio y de estar con su familia para convertirlo en una jornada de 7 días a la semana. En el día a día, trabajaba en su negocio y los fines de semana los dedicaba a los quehaceres que le exigía su cargo.

A todo esto, siempre preguntaba a mi madre, con ironía “casi durante todos los años”: Mami, ¿no decías que ese era nuestro último año de venir a la Virgen?.....

Cuando pensamos sobre el hilo conductor de este mensaje/presentación, le comentamos a la actual Hermana Mayor que nos iba a resultar muy difícil ordenar tantos años y tantas experiencias vividas con él junto a nuestra “Chiquinina”. Había tantas anécdotas, tantas personas que estuvieron a su lado y que lo ayudaron, que no me gustaría empezar a nombrar a uno u otro y, que alguien se quedara en el olvido. 

Fue un tiempo vivido con mucha ilusión, con mucho amor al lado de la Madre y con muchas personas dispuestas a ayudarlo. Eran tiempos difíciles, de transición, había que asumir muchos cambios para llevar Nuestra Romería a lo que se ha convertido hoy día. En esa trayectoria, también hubo quien intentó ponerle la zancadilla o ir a la contra, pero lo que más le caracterizó durante todo ese tiempo es que jamás manifestó malestar por ello. Al contrario, siempre defendió a quien no compartió sus mismas ideas para conseguir que nuestra Romería prosperara y llegara a ser un lugar de encuentro referente en toda la provincia. Él aceptaba la aportación de todos.

Para la mayoría de las personas, la Romería consiste en realizar los preparativos previos, ir a la Ermita, participar en los cultos, comer, beber, hablar con los amigos, estar en las cantinas, en el baile y esperar al día siguiente para hacer el camino de vuelta con Nuestra Madre o, simplemente, volverse al pueblo a esperar su entrada. Pero, para nuestra familia, la Romería tenía un calendario apretado y una serie de jornadas que se desarrollaban desde muchos días antes, meses incluso; en nuestra casa pasaban los Reyes y ya se empezaba a organizar la Romería: ayudábamos a rellenar las papeletas de las reuniones de la Junta Directiva, las cuotas de los hermanos y ya, llegado marzo no se paraba, todos los domingos al cerro, asistíamos atónitos a la subasta, para nosotros era algo divertido, pero para ellos hacerlo bien era muy importante porque con ello se lograba cubrir los gastos que se generaban durante todo el año; igualmente lo era la ofrenda de flores, ese momento tan bonito y que con tanta ilusión viven muchos de los hermanos que vienen de lejos, una ermita tan chiquita se llenaba ese día de alegría, de color y olor, de tantas flores como se recibían;  se decidía si la Misa en la Ermita se celebraba dentro o fuera; el Rosario, con la complejidad de las antorchas; el paso del río que implicaba, por un lado preparar las cintas de colores que llevaban las andas, y por otro, llevar las andas grandes, en el tractor, para que más romeros disfrutaran de ese momento y sobre todo, mediar para que todos tuvieran una cinta y un sitio al lado de la Virgen en ese momento, que era y sigue siendo conflictivo y difícil; la preparación de la entrada de Ntra. Patrona al pueblo: banda, flores, fuegos artificiales, todo debía estar perfectamente planeado y organizado. 

No fue tarea fácil en esos años y la Junta Directiva actual puede dar fe de eso.

De nuevo, me gustaría volver a la infancia para compartir con ustedes un recuerdo que me evoca cada vez que vengo aquí y me voy a permitir nombrar ahora a muchas personas que vivieron conmigo ese momento. Recuerdo cuando se plantaron estos árboles que están alrededor de todo el cerro. Los plantaron entre mi padre, Pepe el

Gordito, y algunos hombres más, y nosotros, los niños, los regábamos, todos los domingos, a cubos. Cada niño un cubo o 1 cubo entre 2 niños. Todos ayudábamos, mis hermanos, mis primos, Chari, Chema, Mari Carmen y Consoli, nuestros amigos también Alcantarilla, Raquel,…. A nosotros, nos solían encomendar las tareas más fáciles, barríamos la iglesia, limpiábamos los bancos, los portales……. Al finalizar, podíamos bajar al río para ir a coger espárragos, cardillos, hongos, ranas, buscar nidos…… pero, siempre, lo primero era ayudar. Fue una infancia maravillosa. Bueno, aquellos años eran maravillosos. Cuando no faltaba nadie. 

Me reitero en que, es difícil poner en pie tantos recuerdos y seleccionar los que más nos llegaron al corazón. Todos son importantes para nosotros porque forman parte de nuestra vivencia al lado de Nuestra Madre. Lo que sí nos gustaría resaltar que son los valores con los que nuestro padre nos enseñó a vivir al lado de La Virgen. Siempre nos transmitió humildad, compromiso, templanza, esfuerzo, devoción, recogimiento, honestidad, dar ejemplo con nuestra forma de ser y actuar, compartir con nuestros hermanos. Esa vida sin orgullo, sin soberbia, sin necesidad de comparaciones entre nosotros. Las comparaciones era algo que no le gustaba.

Todo esto que les describo, para que se hagan una idea, queda reflejado, en este escrito que, casualmente, hemos encontrado ordenando algunos documentos después de fallecer. Comparto con ustedes sus sentimientos y cómo él abordaba los desencuentros a los que, lamentablemente, en algunas ocasiones, tuvo que enfrentarse.

(“LEER DOCUMENTO ESCRITO PAPÁ”)

En los últimos años que ya no pudo venir a la Ermita siempre la tenía presente, nos peguntaba en que mes del año estábamos y cuando le decíamos el mes de Abril le cambiaba la expresión de la cara y nos decía que no se nos olvidara nada, “habéis comprado la lona nueva, no se os olvide el hielo, llevar comida y bebida de sobra”.

Siempre le gustó compartir con todo el mundo.

 

Un cartel es básicamente un medio de comunicación, un mensaje evocador, atractivo, que nos entra por los ojos. Un soporte de gran dimensión para ser fijado en las paredes o cristaleras y que permite su contemplación y lectura por una o varias personas a la vez.

Ahora sí, se va a proceder a presentar el cartel de nuestra romería. Si lo apreciamos con detalle, observen la imagen y el rostro de la Virgen. Se presenta en un primer plano a Nuestra Madre, con su SENCILLEZ y a la vez llena de ESPLENDOR, custodiando junto al Niño, su Ermita. 

Esta Ermita y este lugar por los que nuestro padre, con tanta ilusión y tanto esfuerzo llenó de proyectos y mejoras para que fuera un enclave aún más especial, si cabe, para todos.

La sencillez del diseño, de este año, determina su asimilación en un lenguaje llano, especialmente, manifiesta protección, amparo, acogimiento. Su imagen ubicada entre lo terrenal y lo divino nos muestra que es Ella la que intercede por nosotros ante el Señor, Ella es el camino hacia Jesús. 

Además, aparece nuestra Madre acompañada de nubes. Nubes que anuncian agua por su color. El agua que cada año le rogamos todos los romeros al grito de ¡Agua María Santísima!! Sobre todo, en estos momentos que tanta falta nos hace.

Solemos mantener colgados estos carteles durante mucho tiempo, en nuestras casas o en nuestros locales. El tiempo hará caducar el mensaje por el que el cartel fue creado, que fue el de informar de nuestra Romería. Sin embargo, aunque se pierda la validez de esta información, seguirán expuestos en nuestros hogares por la fuerza icónica de la imagen de Ntra. Sra. Éste, será uno de ellos, por la poderosa imagen de María y por lo que representa, para los cientos de devotos/as, que cada año, en la misma fecha, celebramos y expresamos de una forma u otra nuestro fervor hacia la Chiquinina.

Siempre es un momento dulce descubrir el nuevo cartel con Nuestra Patrona, nos hace sentir una gran alegría, ya que significa que pronto nos pondremos en camino junto a

Ella.

Por último, y para ir finalizando, añadir que la frase que acompaña el cartel fue un regalo de San Juan Bosco a la Reina del Cielo y dice así: 

“Quien confía en María no se sentirá defraudado” 

Quizás, este mensaje es clave para entender las razones que motivaron a nuestro padre estar al servicio de la Chiquinina por tantos años.

“Una madre buena nunca defrauda a sus hijos. No los abandona, no los maltrata, no los guía por malos caminos… María, que es la mejor de las madres, nunca nos abandonará. Acudir a ella en todo momento, en las tristezas y en las alegrías, es asegurarnos su protección. Yendo de su mano, podemos estar seguros de que los peligros que nos encontremos serán apartados para así poder caminar en paz.” Gracias a todos por acompañarnos en este momento.

¡¡VIVA NUESTRA PATRONA!!


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